La Universidad Pública. La huelga.

Esta mañana, me habría gustado grabarlo en vídeo para difundirlo al mundo entero… Esta mañana, decía, he asistido a una escena preciosa: dos compañeras de centros, especialidades y laboratorios diferentes intercambiando conocimientos, curiosidad, experiencias, ideas y emociones.

Era un encuentro para otra cuestión distinta, pero ha surgido así, de forma espontánea, sin apenas conocerse y, fíjate, con un lenguaje asequible para mí que soy lego en la materia y que he tenido la fortuna de compartir mesa y emoción con ellas.

De cómo se buscan la vida para comprar, para el laboratorio, unos contenedores que han visto en oferta en el almacén de bricolaje, de que tienen que ir a recoger el material por sus propios medios, de que recurren a contactos, comprometen a amistades o familiares, que remueven lo que haga falta para sacar adelante sus proyectos.

De probar opciones imaginativas y novedosas para conseguir avances en lo que es la arquitectura, de nuestros cuerpos y de nuestros espacios, en lo que es la ingeniería como elemento de mejora de nuestra vida: servicio a la ciudadanía.

Y que, además, sea, para el estudiantado, apasionante, como lo es para ellas.

En resumen: un servicio público.

Consciente de que muchas de estas circunstancias derivan de una infrafinanciación y una gestión deficiente por quienes tienen responsabilidades en ello, reivindico que esas son mis compañeras, que ellas son la Universidad Pública, esa Universidad que quiero enseñar al mundo en vídeo para que se vea lo que hacen aquí las buenas gentes.

Y, ya ves, esas son las compañeras a las que defender la pasión por lo que hacen en un entorno que sea para todas y todos, les cuesta su salario en una jornada de lucha y compromiso; me consta que lo seguirán haciendo en todas las que vengan…

Gracias compañeras.

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